lunes, 13 de diciembre de 2010

FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN BÁSICA

FUNDAMENTACIÓN FILOSÓFICA

Desde el punto de vista filosófico las prioridades se orientan hacia las dimensiones del aprender a ser-conocer-hacer planteada por la UNESCO (1996) que, además, particulariza el aprender a vivir juntos inspirada en las necesidades primordiales de la sociedad para mantener la cohesión y continuidad social. En este sentido lo expresa Odreman, N. en su documento "Educación Básica: Reto, Compromiso y Transformación" (1996).
En el mismo orden de ideas, en los "Lineamientos del Proyecto Educativo Nacional" (Cárdenas, 1996), se plantea: "La educación desde su dimensión social, exige una concepción distinta a la tradicional donde el ser humano recobre su valor y su condición de persona como sujeto reflexivo, que interviene su realidad y la transforma". Este planteamiento guarda relación con los resultados obtenidos en la consulta a 4.154 docentes en 21 entidades federales. Los datos expresan una alta correlación sobre la necesidad de incluir en el currículo los ejes transversales como elementos básicos para la transformación social y para el fortalecimiento de las condiciones inherentes al ser humano.
Las propuestas derivadas del Plan de Acción del Ministerio de Educación (Cárdenas, 1996), redimensionadas en el documento "Educación Básica: Reto, Compromiso y Transformación", permiten una visión holística de la situación que favorece la articulación y coherencia del sistema educativo, al proponer un marco conceptual global para un modelo curricular base, factible de ser adaptado a los diferentes niveles y modalidades del sistema. Así, se plantea un modelo curricular en el que se privilegia el contenido social orientado, esencialmente, a la atención de los valores éticos y morales.
En atención a lo anteriormente expuesto, se propone un modelo transversal que vincule el contexto con la acción escolar, familiar y socio- cultural; que actúe como factor de superación de los problemas que afectan la calidad de la educación; que transforme la práctica pedagógica y que actualice y sincere el hecho educativo. El modelo propicia, entonces, el acercamiento de los contenidos básicos nacionales del currículo que representan un 70%, a los avances humanísticos, científicos y tecnológicos del mundo contemporáneo. Atiende también a la descentralización y a la diversidad geográfica y cultural con la inclusión del Currículo Básico Regional que representa el 30% restante.
Esta orientación humanizadora representada en los valores éticos y morales, impregna de amor el currículo y cobra significación al determinar como ejes transversales: los valores, el lenguaje, el desarrollo del pensamiento, trabajo y ambiente, que van a favorecer la coherencia del modelo y la integración de las áreas.
Valores: derivados de los valores éticos y morales se privilegian, en la Segunda Etapa, dos grandes dimensiones relacionadas con los ejes transversales: a) RESPETO POR LA VIDA: responde a la búsqueda de soluciones a problemas complejos de la sociedad venezolana que alertan a la comunidad escolar sobre la necesidad de instituir la cultura de la vida para eliminar la cultura de la muerte que agobia al mundo; y b) CIUDADANIA, una dimensión orientada a la conformación de comunidades educativas plurales regidas por la participación democrática (Carneiro, 1996), indispensable para rescatar la convivencia ciudadana y el sentimiento de pertenencia aun país, apoyándose en la tradición.
Así mismo, el modelo aspira fortalecer valores que respondan a las necesidades primordiales planteadas en toda sociedad, tales
como: libertad, solidaridad, convivencia, honestidad, perseverancia, identidad nacional, justicia y responsabilidad (que responden a las necesidades primordiales que se plante a toda sociedad), la cohesión y la continuidad, valores éstos que deben ser satisfechos a través de la educación.
Lenguaje: va a estar presente en todo el proceso educativo al impregnar los contenidos de las diferentes áreas de manera dinámica para orientar experiencias de aprendizaje que permitan el diálogo constructivo con significado ético, discursivo y moral en diferentes contextos. Se aspira crear un ambiente democrático en el que prevalezca la argumentación y el consenso en la búsqueda cooperativa de solución a los problemas que se planteen y en la realización de acciones que propicien el cambio social. En este sentido, con el eje lenguaje se pretende corregir las tendencias contrarias al diálogo y al consenso y atender las deficiencias en el uso oral y escrito de la lengua.
Desarrollo del pensamiento: Este eje transversal tiene gran significación en el desarrollo del pensamiento lógico y efectivo. Durante el proceso de la construcción del conocimiento, el intelecto organiza su propia estructura cognoscitiva en su experiencia con los objetos, espacio, causalidad y tiempo, así como en la interacción de esas experiencias con las realidades ambientales. A través de éstas, el niño descubre progresivamente sus propias capacidades mentales para resolver problemas diversos con apego a la ética y para transferir los conocimientos adquiridos al contexto escolar y extraescolar.
Trabajo: El trabajo se valora como actividad que produce satisfacción y promueve la realización de la persona. En consecuencia, se reconoce el esfuerzo del alumno en su quehacer diario. Además, interesa la exploración de sus competencias y la aplicación de los conocimientos construidos a situaciones de la vida cotidiana. Se aspira a que en el futuro el niño asuma el trabajo como actividad que dignifica al ser humano y que reconozca las oportunidades ocupacionales que le ofrece el contexto regional y nacional como recursos para sus proyectos personales dentro de un esquema que le asegure una mejor calidad de vida a partir de una visión emprendedora.
Ambiente: La concepción antropocéntrica del universo que ha prevalecido en muchas corrientes filosóficas ha contribuido a que el hombre reconozca en las otras criaturas sólo un valor instrumental. Sin embargo, el ser humano, en su esencia, es una parte más de la naturaleza. Es necesario destacar, entonces, que éste, como ser con capacidad de raciocinio, puede anticipar los efectos futuros y trabajar por la conservación de la naturaleza para asegurar no sólo su existencia personal, sino también la existencia de la realidad socionatural, como unidad integrada de manera global.
Como consecuencia de lo anteriormente señalado, se hace indispensable la orientación del ejercicio de la libertad humana para evitar errores que podrían repercutir sobre la existencia de la vida en el planeta Tierra. En este sentido, la educación está obligada a conformar un cuerpo de valores, una filosofía de vida y una postura del individuo que le permita asumir una actitud armónica con su entorno. Se hace necesario así, que los niños adquieran conocimientos sobre la realidad ambiental a partir de la comprensión de la interrelación entre procesos sociales, históricos y ecológicos.
La sociedad en general reclama oportunidades para accesar a un conjunto de conocimientos y valores materiales y espirituales, pero para ello debe constituirlos en la experiencia y así llegar a satisfacer necesidades en las dimensiones del aprender a ser, conocer, hacer y vivir juntos.
SER: En relación a lo expresado anteriormente, Max Scheler explica su posición desde la axiología y antropología filosófica al abordar la dimensión del ser y aclarar lo que le es propio al hombre. Ser único con espacio propio el cual comparte en el cosmos, donde prevalecen el valor y el espíritu.
a) El valor, como instancia objetiva y absoluta: el acto de conocimiento propio de los valores es el preferir, pero la superioridad de un valor sobre otro no viene dada por la preferencia, sino por la experiencia. Así mismo, afirma que existen los valores inferiores y superiores donde la fundación del valor que funda tiene mayor jerarquía, observando que los valores estéticos son autónomos con relación a los valores éticos, pero ambos son autónomos en relación a los valores religiosos.
b) El espíritu, que incluye tanto la intuición de las esencias (condición de la existencia) como la presencia de actos emocionales y volitivos (bondad, amor, arrepentimiento, veneración) donde el centro activo es la persona y a partir de la cual se llega a encuentros humanos. La conexión de las esencias es la responsable de que un valor más alto produzca también una satisfacción más profunda considerando el tipo de satisfacción hacia lo trascendente, como vivencia de cumplImIento.
Scheler plantea cinco criterios que pueden separarse de los actos de preferencia, pero que manifiestan la tendencia a unirse:
• Durabilidad del Valor, los valores más fugaces son los inferiores y los eternos son superiores.
• Divisibilidad del Valor, a menor divisibilidad, mayor valor.
• Fundación: relación asimétrica que indica que si el valor A funda al valor B, A es superior que B.
• Profundidad de la Satisfacción: Los valores superiores producen mayor satisfacción, entendiendo la satisfacción no como placer, sino como vivencia del cumplimiento.
• Relatividad: No implica subjetividad, hay valores relativos a la persona, al grupo, al contexto; y valores absolutos a los que pertenecen los valores morales, que existen independientemente de lo real.
El espíritu, principio que hace capaz al hombre de pensar ideas, con intuición de fenómenos y esencias, le posibilita tanto exhibir una conducta motivada, con albedrío para reprimirla libremente e intuir y comprender la modificabilidad de la objetividad de una cosa sin que ésta deje de ser la cosa en sí. Esta visión humanista le permite analizar los datos aportados por sus sentidos (símbolo de la cosa existente en un lugar) y comprender al hombre para que esta condición lo convierta en constructor de su propio destino.
La raíz de la intuición humana de espacio y tiempo es identificada por Scheler en la posibilidad orgánica espontánea de ejecutar movimientos y acciones. El asegura que así aprende el hombre a contar consigo mismo y esto lo convierte en objeto de su propio conocimiento.
De esta posición y a la luz de la afirmación del Estado en relación al ser del hombre, se infiere que la sociedad ha descuidado el fortalecimiento de la vida espiritual de la persona, y al analizar de qué manera se expresa esta condición humana en el currículo tradicional, en el plan de estudio, cómo se operacionaliza en el programa, cuándo se hace presente en la praxis educativa y cómo se evalúa, toma vigencia la inferencia.
CONOCER: Desde esta perspectiva, en la dimensión del aprender a conocer, se evidencia que para llegar a la verdad, la ciencia no se basta a si misma, requiere de la formación espiritual del hombre en lo ético y moral, quien al darse cuenta de su existencia y la del mundo, asume la responsabilidad de participar en él, e ir en búsqueda de la verdad para solucionar los problemas que aquejan al colectivo y participar en su transformación.
Para Brentano existe una relación entre la ética y la lógica; afirma que lo verdadero se admite como tal en un juicio y lo bueno en un acto de amor. Lo verdadero -afirma- es creído, lo bueno es amado; y a la inversa: lo falso es negado y lo malo odiado, los juicios evidentes que no pueden ser de otra manera, los llevan en sí la razón de su verdad o falsedad.
El problema ético en el cual se trata lo bueno y lo malo, lo resuelve Brentano afirmando: "El que se tenga amor u odio a una cosa no aprueba que sea buena o mala sino cuando ese amor u odio es bueno, es justo; cuando se ama una cosa porque es buena se trata de amor justo. La actitud adecuada ante una cosa buena es amarla".
"El constructivismo como teoría del conocimiento y teoría acerca del /legar a conocer, tiene aplicaciones en este sentido cuando dota de libertad al hombre para actuar racionalmente. Sostiene que es el alumno quien construye su conocimiento a través de interacciones entre las personas y entre éstas con su ambiente".
La construcción del conocimiento desde esta posición racional, se asume desde la perspectiva de un enfoque ecológico. Toulmin, como representante de este enfoque, al teorizar utiliza el macro concepto original de ecología intelectual. Explica el desarrollo del conocimiento humano, desde una posición transdisciplinaria que implica sustituir el análisis sistemático de las actividades cognitivas por un análisis poblacional y sistémico de las mismas. Es decir, abandona la suposición de que el conocimiento se organiza en conjuntos proposicionales estáticos y reconoce que las ideas de cualquier tipo constituyen poblaciones conceptuales en desarrollo histórico en los planos individual y colectivo, y esto lo lleva a afirmar que los conceptos deben ser analizados sin dogma antes de asumir una posición.
Para el citado autor, el método para construir el conocimiento retoma la relatividad de la verdad al afirmar que el mundo, sus problemas y la naturaleza cambian, y con ellos el conocimiento humano. La realidad nunca está separada de este conocimiento, es una experiencia de transición que cambia continuamente. El ser parte de un universo dinámico en constante cambio le lleva a formular el conocimento en términos de probabilidad.
En relación a esto, Morín señala que todo conocimiento complejo, sea éste científico, filosófico, práctico o artístico, se genera desde la conjunción entre la teoría y el método (donde se implica la práctica).
Los pragmáticos, para comprobar los saberes, sugieren que toda afirmación considerada verdadera debe ser sometida a la experiencia empírica como también a la prueba pública, transformar la ciencia con el perfeccionamiento de los métodos de investigación y de la formación de conceptos. Bacon propone la duda, no como fin en sí misma, sino como medio para hallar una verdad con mayor probabilidad.
Los constructivistas promueven como condición de aprendizaje un clima de libertad compartida. Consideran que el aprendizaje debe aspirar a informar al alumno para generar ideas de cómo abordar la solución de los problemas simulados o no y en interacción con sus compañeros conocer la perspectiva única de cada alumno para así llegar a la negociación social de significado, apoyado en los saberes.
En el mismo sentido y en relación a los valores, el hombre responsable de la verdad del conocimiento, también lo es de los valores, los cuales deben ser consensuados, pues no siempre existen principios absolutos que los respalden. Al cambiar las culturas los valores también cambian; no significa que la moralidad fluctúe, sino que ningún precepto axiológico puede considerarse de validez universal sin haber sido sometido al consenso.
Para resolver esto, la ética propone como criterio de buena conducta utilizar la prueba pública: "Lo bueno debe serlo para la sociedad". Esta posición guarda relación con la cultura oriental. Cuando se analiza la ética desde una perspectiva occidental se percibe enraizada en la comprensión de un yo vacío en los actos cotidianos que responde por efectos de una intención cognitiva "lo que se espera que haga", que al compararla con la cultura oriental, se aprecia que contrariamente ésta enseña a reconocer cuando el yo se presenta fragmentado, sin con- ciencia, en una posición desde la cual la convicción se opone a la distinción entre lo consciente y lo inconsciente. El sujeto es educado para hacer uso de la atención y reflexión que le permita percatarse cuando comienza a aparecer la calidez, inclusividad e interés que despiertan, ya no hacia sí mismo, sino hacia el otro. Complementario a esto, aparece la empatía, inseparable de la compasión, que atiende cualquier pérdida en la referencia del otro o en la relación entre ambos por aferrarse al yo.
Corresponde a la escuela enseñar una nueva fundación moral que descentre a los alumnos de su ego y los vuelque hacia el otro como solución a los problemas sociales. Para ello, la escuela debe ser transformada, adquirir su autonomía y trabajar por proyectos flexibles sujetos a evaluación continua. Sólo así, por intermedio de la escuela, se transforma la sociedad (Rousseau, Pestalozzi).
HACER: Con el progresivismo surgen algunas ideas renovadoras como respuesta a la crisis socio-política, pero esto no logra incidir de manera determinante en su solución. Así emerge el reconstruccionismo como movimiento de reforma general hacia un sistema de democracia más operativa, que expresa su reacción en contra de la educación tradicional. Arstein señala: " aun cuando existen divergencias entre los representantes del movimiento, se pueden identificar coincidencias en cuanto al rechazo de tres aspectos cruciales: el docente autoritario, que se considera poseedor de la verdad última y la impone; el aprendizaje pasivo, que considera al estudiante como un recipiente vacío; y el enfoque de cuatro paredes, que limita el contacto del estudiante con las cosas y con la naturaleza ". En respuesta a ésto, los reconstruccionistas promueven una educación significativa.
Es así que el reconstruccionismo, basado en un sistema colectivo y en principios políticos democráticos, declara que la escuela debe ser un agente conductor. Su máximo exponente, Brameld -quien fija posición ante los múltiples problemas que amenazan con destruir al mundo actual-, exige la conformación de un frente de todas las naciones para atender las fallas culturales de adaptación del hombre al nuevo orden mundial.
En la actualidad, los criterios expresados por el movimiento de intelectuales en la era post-moderna, legitiman la escuela como instrumento de la sociedad para cumplir la función educativa, atender los cambios políticos, económicos, tecnológicos, sociales y culturales y adaptar al hombre e integrarlo al nuevo orden mundial.
"La escuela para adecuarse a las nuevas exigencias de la sociedad post-moderna, responde al imperativo de enfrentar el reto, co-participando con la familia y la comunidad en el proyecto pedagógico de plantel".
La escuela, para asumir el reto, ha de ser reformada en los aspectos currículo, métodos y práctica pedagógica, además de crear las condiciones para que el alumno y el docente tengan la posibilidad de anticipar el futuro, planificar la gestión educativa en un proyecto pedagógico de plantel flexible, continuo y permanente en el tiempo, concertado con la familia y sectores de la comunidad, concebido éste dentro de un proceso ininterrumpido de socialización e integración, construido sobre principios de libertad, respeto y compromiso.
El currículo debe ser flexible, centrado en el alumno, en su contexto socio-cultural, por lo cual debe tomar en cuenta sus necesidades, intereses y aspiraciones. A partir de esto, decidir la progresividad en la escogencia de los contenidos de las áreas en lo conceptual, procedimental y actitudinal, integrándolos vertical y horizontalmente, impregnados estos por los referentes sociales: respeto por la vida y ciudadanía, quienes dinamizan los ejes transversales lenguaje, desarrollo del pensamiento, trabajo, valores y ambiente en un solo cuerpo, y muy relacionados con la experiencia vital.
Esta nueva visión curricular exige un método y una práctica ética, moral, activa, flexible y reflexiva, que se base en la libertad democrática y combine la experiencia práctica con la comprensión científica. En la búsqueda de nuevas verdades, partir de la duda, ir al contexto socio- cultural, a la naturaleza, a nuevos conjuntos de conceptos. El alumno debe considerarse activo, libre y democrático, para promover el trabajo en grupo y llegar a resultados compartidos (Habermas asume una posición ética: al plantear que el acuerdo de los hombres, en tanto que inteligencias cognoscentes y voluntades libres, es obtenido por medio del diálogo), planificar a partir del análisis de la situación antes de actuar. Sólo así podrá anticipar resultados y verificarlos.
El alumno, con sus necesidades, intereses e iniciativas, es centro de la escuela, es el sujeto de aprendizaje que construye conocimientos tanto en la escuela como fuera de ella. Debe ser concebido como una persona activa y dinámica que simula problemas para generar discusión en interacción que provoque pensamientos, preguntas y repreguntas hasta llegar a soluciones. El alumno, con una posición ética, participa de un sistema democrático, asume libremente el derecho a disentir, a someter al análisis toda idea, concepto, esencia o institución; acude a la escuela para adquirir competencias para la solución de problemas y construir las bases necesarias para una vida en sociedad. De allí que deba vincularse a los problemas sociales, religiosos, políticos, educativos y económicos para entenderlos y abordarlos colectivamente.
El docente, en este proceso transformador, se constituye en facilitador, guía, acompañante del alumno y mediador de los aprendizajes. El papel del docente en un ambiente de aprendizaje constructivista o de acción comunicativa es constituir un ambiente de aprendizaje donde se formulan preguntas y se hacen sugerencias, asistiendo al procesamiento -análisis y síntesis- de su experiencia. Según Bernstein, el docente es aquel que emprende una práctica pedagógica ética honesta, visible y que pone énfasis en las competencias del alumno. Ve la experiencia con flexibilidad y aprende con el alumno (aunque su experiencia sea mayor).
Así mismo, el docente como mediador, promueve la reflexión y la confrontación bajo análisis crítico que le permita al alumno llegar a la construcción del conocimiento. Para ello, alienta la indagación, utiliza la curiosidad natural del alumno al introducir nuevas ideas, problemas y tecnologías en la búsqueda de solución a los problemas. De igual manera, promueve el acercamiento humano para confrontar las necesidades de los alumnos y facilitar la expresión de sentimientos sinceros.
La evaluación dentro de esta dinámica constructivista debe significar un cambio en el "qué", "para qué", "cuándo" y "cómo evaluar".
En relación al "qué", evaluar procesos, construcciones, condiciones presentes para esa construcción, papel de mediador en ese proceso (docente- familia). "Para qué", para atender aquellas condiciones que interfieren el aprendizaje y para facilitar nuevas construcciones. "Cuándo", en todo momento de la interacción constructiva tanto dentro del aula como fuera de ella. "Cómo", observando, determinando si las respuestas se repiten, si obedecen a una situación especial (particular) que las genera (desequilibrios sociales, situación de enfermedad, influencia no prevista). Registra en la carpeta del alumno cada evento del proceso y determina las posibles relaciones causales observadas, tanto positivas como negativas, en las dimensiones del aprender a ser, conocer, hacer, vivir juntos.
"La evaluación dejará de ser un instrumento de castigo, para convertirse en estímulo, reconocimiento, regocijo y motivación a la convivencia. Debe comunicarse para despertar la conciencia, el compromiso y voluntad para participar más activamente en los proyectos individuales y colectivos".
VIVIR JUNTOS: La convivencia humana docente-alumno-familia generará un despertar ético (frente a una realidad que muestra diversidad) que la fortalece para abordar el desaliento social derivado de las desventajas sociales, de una miseria que muestra factores múltiples en los planos cultural, material, espiritual, afectivo y cívico, en los cuales se brinda poca importancia al capital social, los conflictos derivados de la verticalidad de los problemas sociales, los cambios que se perciben por la sustitución de la lucha de clases, por conflictos étnicos o religiosos/culturales y el abandono del espacio cívico, fuente de civilización, y el darle paso a un mercantilismo generador de dualismo y de exclusión (Carneiro, R. 1996). Frente a esta perspectiva sólo nos queda ir hacia la reconstrucción de las sociedades humanas. Así, la convivencia humana contribuirá a la promoción de interacciones comunicativas-constructivas en el contexto socio-cultural, que les permitirá actuar social y cooperativa mente en los Proyectos Pedagógicos de Plantel y de Aula que adelanta la escuela,contituyéndose en espacio de participación.
La familia, primer agente socializador, representa un factor importante en la formación del alumno, su influencia y responsabilidad permanecen más allá del ingreso de éste a la escuela. La familia se constituye en agente social que genera comportamientos (autoestima, tolerancia, comprensión, cooperación) presentes en la vida escolar del alumno y que condicionan su integración social y la continuidad del sistema democrático.
FUNDAMENTACIÓN SOCIOLÓGICA
A nivel mundial, el sistema capitalista ha desarrollado un proceso de cambio social, económico y político denominado globalización que, fuertemente influido por los avances tecnológicos, demanda de las sociedades amplia productividad en el área de la generación de conocimientos y su aplicación y difusión.
Sin ignorar los peligros que tal concepción encierra (ya que pareciese tender a la creación de una sociedad internacional homogénea que amenaza la identidad cultural -Cordiplan-), ella lleva a plantearse la necesidad de construir la Sociedad del Conocimiento, que obliga a asumir retos a cumplir en corto plazo, so pena de quedar anclados en la crisis que hoy se vive.
En la Sociedad del Conocimiento la competitividad de un país, a nivel mundial, estará marcada por el uso inteligente de la información, la construcción del conocimiento y la capacidad de difusión de estos.  Vista así, la sociedad deberá ser educadora que genere en sus integrantes el aprendizaje permanente. La formación de las nuevas generaciones es un problema en el cual, si bien el Ministerio de Educación tiene la trascendente tarea y responsabilidad de orientar, no es el único agente que sustente ese compromiso.
                                                                               
El bombardeo informativo y valorativo que el niño recibe fuera de la escuela puede ser tanto o más importante y trascendente que el mensaje escolar; todo ello obliga a redefinir la relación del Sistema Educativo con la comunidad organizada, con los sectores productivos y, particularmente, con otros agentes socializadores como la familia, los medios de comunicación y la iglesia. En definitiva la escuela, debe por una parte, abrirse a los requerimientos del medio y por la otra, coordinar sus esfuerzos con otros organismos, instituciones y agentes sociales alrededor de un proyecto político a fin de orientarlos bajo principios que sean lo más coherentes posible, apoyados en los lazos sociales.
El enfoque constructivista de Vygotski como una de las fuentes teóricas de la reforma, se apoya en lo social e impregna profundamente la fundamentación en lo filosófico, psicológico y pedagógico, expresándose allí elementos sociológicos fundamentales para la nueva propuesta educativa.
FUNDAMENTACIÓN PSICOLÓGICA

Durante mucho tiempo la psicología de la educación mantuvo una tendencia clara a "psicologizar" las explicaciones del hecho educativo, siendo de reciente data el reconocimiento de que la gran complejidad que muestran los fenómenos educativos, sólo pueden comprenderse cuando se realiza un acercamiento transdisciplinar a las actuaciones propias de la educación. Sin embargo, al elaborar un currículo escolar, la información proveniente del área de la psicología comporta especial interés pues, en cualquier nivel educativo, contemplar las características de los procesos de desarrollo y de aprendizaje de los alumnos, es de indudable pertinencia. Como principio unificador el constructivismo permite incluir aportaciones de las diversas teorías que se complementan como la corriente crítica y la teoría de la acción comunicativa.
Apoyados en este principio unificador, el ser humano puede ser visto como ser único e irrepetible que construye su propio conocimiento, no copiándolo del exterior sino tomando de él los elementos que su estructura cognoscitiva pueda asimilar, para ir conformándose como un ser autónomo, intelectual y moral, ya que las múltiples influencias que recibe de su inmediatez socio-cultural y de su propia biología facilitan su desarrollo cognoscitivo y afectivo.
La escuela, junto con la familia, resultan ser las instituciones de mayor importancia en el proceso de desarrollo psicológico del alumno. Ambas constituyen ambientes culturalmente organizados donde estos interactúan constantemente. Es así como se observa, que la interacción de los seres humanos con su medio va a estar mediatizada desde el inicio de su existencia por la cultura, y esta mediación va a permitir, tal como lo afirma Vygotski, el desarrollo de los procesos psicológicos superiores.
Para la epistemología genética, el desarrollo se produce mediante un juego constante de procesos que llevan al sujeto de un estado de conocimientos más simple a otro más complejo y se traduce en cambios cualitativos en sus estructuras cognoscitivas. Estos cambios permiten al docente distinguir etapas que comportan especial interés para él, pues el conocer sus peculiaridades servirá de guía para organizar ambientes, de aprendizaje y mediar los procesos en los alumnos con edades entre 7 y 13 años que cursan el Nivel de Educación Básica en su I y II Etapa,
Particularmente fructífero para la educación resulta también la descripciÓn piagetiana del proceso de adquisición de conocimiento, en el cual el sujeto asimila los elementos de su ambiente y los incorpora a  su estructura cognoscitiva, lo que produce un estado de desequilibrio temporal; luego sus esquemas cognoscitivos, y con ello la estructura, se  acomoda, alcanzando un nuevo estado de equilibrio inestable, superior al que presentaba antes de construir el nuevo conocimiento. Esta concepción lleva al docente a concebir el aprendizaje como un proceso individual, de una persona en particular cuyos conocimientos y experiencias previas le permiten transitar diversas vías y alcanzar niveles diferentes en relación al resultado que se hubiese planteado como objetivo.
Debe tenerse en cuenta además, que la reequilibración en el caso de los esquemas de conocimientos, no es automática ni necesaria, sino que podrá producirse o no, dependiendo "del grado y tipo de ayuda pedagógica que se preste al sujeto".
Las afirmaciones anteriores se ven complementadas con la concepción vygotskiana de zona de desarrollo próximo, considerada como la distancia entre el nivel real de desarrollo, donde el sujeto puede resolver por sí mismo un problema o demostrar un conocimiento, y el nivel de desarrollo potencial, donde podrá resolver problemas cuando un adulto u otro compañero con conocimientos más complejos le guíe.
Este principio concede al educador un papel protagónico, a él le corresponde ser la persona encargada de organizar el ambiente socio-educativo para que se produzcan fructíferas interacciones comunicativa-constructivas, donde él forma parte del grupo, o de los alumnos entre sí. El acento de estas interacciones comunicativas-constructivas va a recaer en las relaciones interpersonales y su comunicación, con lo cual las funciones psíquicas superiores: lenguaje, resolución de problemas, formación de conceptos, desarrollo simbólico, memoria, anticipación al futuro, etc., aparecerán primero a nivel social (interpsicológico) y luego a nivel individual (intrapsicológico); tal como lo afirma Vygotski, en su "ley de doble formación de los procesos psicológicos superiores".
La función educativa del maestro (adulto) se establece mediante pautas de interacción, en las que sus intervenciones deberán ir por delante del nivel de competencia efectiva del alumno para llevar a cabo la actividad de andamiaje, en el cual va a retirar progresivamente su ayuda, a medida que el aprendiz progresa. Este proceso exige del maestro una evaluación / continua de la actividad del alumno y una interpretación de su actuación como mediador del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Lo crucial es contemplar el sistema social dentro del cual se espera que el alumno aprenda, y concebir este sistema social como creado por estudiantes y docentes en forma interactiva.
Por lo anterior, no basta con crear zonas individuales de desarrollo próximo, sino zonas colectivas interrelacionadas como parte de un sistema de enseñanza donde el maestro es el mediador por excelencia, pero sin descuidar que un alumno puede desempeñar el rol de mediador en ocasiones, como también los pares en el proceso de construcción de conocimientos.
Las investigaciones más conocidas en relación con el papel mediador de los compañeros para inducir el desarrollo cognoscitivo, provienen de teóricos neopiagetianos, quienes han puesto de manifiesto la tesis del "desarrollo de la inteligencia en la interacción social", donde el mecanismo promotor del desarrollo lo constituye el conflicto socio- cognitivo. Este enfoque considera que un compañero es más capaz de suscitar este tipo de conflicto debido a que sus niveles de conocimientos son más cercanos a los de él que a los de un adulto. Visto desde la perspectiva de Vygotski, estos compañeros podrían considerarse como pares más capacitados que trabajan como mediadores, en la zona de desarrollo próximo (aquellos conocimientos más complejos) de compañeros que no han sido construidos.
Los planteamientos anteriores permiten introducir la pertinencia de propiciar una "educación para la vida", tal como lo plantea Odreman, y por tanto relacionar al aula con el contexto ecológico de la sociedad y la cultura en la cual se realiza el hecho educativo.
Al contemplar el contexto cultural de los actores del hecho educativo se considera conveniente acotar que éste no está constituido solamente por espacios en los cuales se producen interacciones cara a cara, microsistemas para la teoría ecológica de Bronfenbrenner, sino que las interacciones entre esos microsistemas, van a constituir sus mesosistemas; también los ecosistemas, que influyen en su contexto aun cuando no los vivencien directamente y sobre todo el macrosistema social, donde se ubican los elementos filosóficos, jurídicos, políticos, religiosos, morales, etc., van a estar presentes en el contexto de cualquier individuo y de cualquier proceso educativo.
Analizarlo sin contemplar este todo ecológico implicará explicaciones incompletas y llevará a asertos, conclusiones y acciones erradas o, en el mejor de los casos, incompletas.
Correlato útil de contemplar la importancia de los mesosistemas, lo constituye la reflexión sobre la comunicación entre los dos entes educativos de máxima importancia: familia y escuela. Sin que se produzcan interacciones entre ellos, la cultura de ambos no estructurará los nexos adecuados para favorecer el desarrollo integral de un educando y lograr que pueda alcanzar su dignidad como persona (Esté, A. 1995).
Esto implica contemplar la diversidad cultural que presenta Venezuela y que necesariamente hará que sujetos con muy diversas características psicológicas asistan a la institución escolar y ésta debe propiciar el desarrollo individual al crear un ambiente culturalmente organizado para estos alumnos. La cultura de procedencia del alumno deberá impregnar el ambiente escolar, en pro de lograr que los valores y el lenguaje de su entorno familiar y comunitario tengan continuidad en una escuela que facilite el desarrollo de su procesamiento y su preparación para el trabajo en un futuro. El currículo de educación básica contempla este aspecto al propiciar un Proyecto de Plantel y un Proyecto de Aula que permitirán al alumno vincularse con su historia, con su espacio, con su gente, en fin con su cultura y con ello plantar la base para que su aprendizaje sea significativo (Ausubel).

Fundamentaciòn Pedagógica
La educación como realidad en la dimensión socio-histórica-cultural en los planos individual y colectivo, se propone fines y valores que tienen su origen en las necesidades y aspiraciones de la sociedad. La educación se transforma así en instrumento de la sociedad para transmitir sus valores, lo cual garantizará el cumplimiento de su función más general de adaptación.
El currículo en este proceso se constituye en praxis de los fines sociales y culturales en la socialización que a través del hecho cultural pedagógico cumple la educación escolarizada.
El currículo será una concresión de los planes o diseños que lo conforman (documentos oficiales, libros de texto, proyectos de escuela, planes de aula: tareas de aprendizaje, interacción en el aula y evaluación de los aprendizajes). Así, en la puesta en práctica el currículo o currículo en acción queda constituido por las tareas de aprendizaje, la interacción dentro y fuera del aula y la evaluación de los aprendizajes, en esta acción el docente juega un rol protagónico por ser el responsable del desarrollo del currículo en el cual debe actuar como investigador- evaluador permanente de este proceso. Para esta creación y evaluación permanente del currículo en acción se requerirá el trabajo permanente en equipo.
Sacristán propone considerar tres elementos fundamentales dentro del currículo: materia, docente y alumno, que pueden ser concebidos como los vértices del triángulo que representa el acto educativo dentro del cual se desarrolla el proceso de enseñanza y de aprendizaje identificados en la gráfica integrados por la didáctica (enseñanza y aprendizaje).
Considerando el triángulo educativo cuyos vértices corresponden (según la propuesta) a los contenidos, el alumno y el docente en el cual se realizará la interacción constructiva-comunicativa dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, se contemplarán: la importancia de la interrelación de los ejes transversales valores, lenguaje, desarrollo del pensamiento, trabajo y ambiente con los referentes sociales respeto por la vida y ciudadanía y los programas simplificados y flexibles, su relación con la vida diaria, la consideración de los alumnos en su gran diversidad y unicidad y la formación de un docente en aspectos de desarrollo evolutivo del alumno (en lenguaje, desarrollo del pensamiento,desarrollo afectivo, valores ),en áreas del conocimiento y medios pedagógicos que lo conviertan en un conocedor, preparado y capaz de atender a los alumnos en sus necesidades comunes e individuales de aprendizaje.
Esta propuesta de currículo implica que los actores fundamentales: alumnos, docentes y familia desarrollen una serie de características, que los contenidos escolares sean concebidos en forma global e integrada, que se considere la participación de la familia y la comunidad en el hecho educativo y que se fomente la construcción de los conocimientos mediante la interacción constructiva-comunicativa.
El alumno será un constructor de su aprendizaje, producto de las interacciones diversas promovidas en el contexto escolar y fuera de éste. Será participativo y proactivo en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Su actividad práctica restablecerá continuamente el equilibrio del organismo con su medio. Para ello irá a la naturaleza, a la experiencia directa, como también a la búsqueda de información bibliográfica sobre los aspectos a tratar, desarrollará habilidades para manejar la información e interpretar contenidos, lo que incidirá en la formación de un alumno ético, solidario, responsable, activo, crítico y el logro de una lectura comprensiva con destrezas para aplicar conocimientos y hábitos de trabajo. Será un investigador analítico de los diferentes campos del saber para reconstruir los esquemas que posee en las diferentes áreas y valorará la convivencia; y en esa relación irá a la búsqueda de la paz, promoverá la salud integral y valorará el acervo cultural de la comunidad, región y país al cual pertenece y rescatará su ciudadanía, como base para enriquecer sus conocimientos, destrezas, valores, normas. y conformación de su identidad personal, grupal, local y nacional.
En este proceso el juego como recurso cumple una función importante y resulta un medio para conocer el desarrollo del niño y del adulto. Las actividades lúdicas permiten observar en el niño su integralidad (motriz, afectiva, social o moral) utilizando el lenguaje como herramienta para negociar significados e informar sobre la estructura mental del niño.
Autores como Piaget y Decroly han otorgado al juego importancia vital en el desarrollo de la moral del niño, su inteligencia y aprendizaje social, el desarrollo de las emociones y el desarrollo motor.
Chateau le asigna una función pedagógica al juego, lo identifica como medio eficaz para educar, como vía de realización, como una forma de prepararse para la vida y como imitación del adulto. Así mismo desempeña en el niño el mismo papel anticipatorio del futuro que cumple el trabajo en el adulto.
Otro factor de considerable importancia lo constituye los medios de comunicación (literarios, visuales y auditivos), los cuales se transforman en vehículo para que el alumno accese a nuevas ideas, conocimientos, ideales, habilidades y valores morales y éticos interpretados en las moralejas e intercambios humanos por la identificación con personajes y situaciones. La lectura, además, cumple un papel importante en el desarrollo personal de los estudiantes. Fehl (1968) realizó un estudio sobre la influencia de la lectura en el desarrollo personal en una muestra de 420 sujetos de bachillerato, el cual dio como resultado en 1.184 influencias informadas, que el 45% de los jóvenes identificaron como de mayor influencia la adquisición de conceptos,de 140% a las actitudes y en el 15% restante la influencia correspondía a respuestas conductuales. Sólo 16 sujetos, cerca del 4%, afirmaron que la lectura no influía sobre sus conceptos, actitudes y conductas.
Los libros cumplen una función social en el desarrollo del alumno al satisfacer la necesidad de conocer, aprender reglas de juego, conocimientos técnicos, reglas sociales, proporcionar al lector héroes e ideales como también el poder expresar sus sentimientos. De acuerdo a ésto, la lectura ayuda al adolescente a alcanzar el ajuste personal-social, el disfrute y recreación y el éxito académico.
El docente será un facilitador-mediador del aprendizaje: facilitador al preparar ambientes de aprendizaje que presenten retos para los alumnos asumiendo una actitud ética al tomarlo en cuenta como persona que siente y que se esfuerza en su actuación; y mediador al intervenir oportunamente para introducir información, o al acompañarlos en la resolución de los conflictos o problemas que se les presenten al enfrentarse a estos retos, al seleccionar fuentes de información y al motivar el intercambio.
Así el docente en esta intensa actividad con los alumnos, en las interacciones alumno-alumno, alumno-docente, alumno-contenido, ayudará a la construcción de nuevos esquemas de conocimiento en ellos al trabajar como facilitador-mediador en las zonas de desarrollo próximo, tanto individuales como colectivas, establecidas en el intercambio de nuevos conocimientos construidos sobre conocimientos previos.
El docente, con una posición ética, evaluará continuamente sus intervenciones pedagógicas, con el fin de modificar los ambientes socioeducativos donde se producirá un óptimo aprendizaje de sus alumnos, desarrollo socio-afectivo y moral, desarrollo de su capacidad como aprendiz-investigador permanente. Además, al interactuar de manera respetuosa con sus alumnos todos enriquecen sus acervos en las diferentes áreas del conocimiento por influencia de diversidad del grupo.
Los contenidos escolares serán simplificados y flexibles, constituyendo áreas del saber donde docentes y alumnos puedan encontrar respuestas oportunas y convincentes para sus inquietudes. En tal sentido el proyecto Educativo Nacional plantea una redimensión del proceso educativo al reducir la cantidad de contenidos mediante la integración en áreas de conocimiento, abordar la acción educativa a partir de ejes transversales (lengua, "pensamiento lógico, valores, trabajo y ambiente), entretejidos en las áreas dinamizando los contenidos conceptuales, los procedimentales y actitudinales y al considerar la evaluación como un proceso constructivo interactivo y global que permitirá el mejoramiento continuo de quienes participan en el proceso de aprendizaje (Odreman), lo que hará la educación más pertinente.
Los ejes transversales constituirán elementos recurrentes entretejidos en cada una de las áreas que integran el currículo, ellos teñirán todas las áreas convirtiéndose entonces en fundamentos para la práctica pedagógica al integrar los campos del ser, saber, hacer y vivir juntos a través de los conceptos, procesos, valores y actitudes que orientan la enseñanza y el aprendizaje.
El sustentar el currÍculo en los ejes transversales obliga a una revisión de los medios pedagógicos aplicados tradicionalmente para el desarrollo de los objetivos, requiere del docente una evaluación formativa que garantice el desarrollo permanente de competencias por la acción de estos ejes sobre las disciplinas contempladas en el currículo para actuar en la resolución de los problemas comunicacionales, laborales, sociales, éticos y morales presentes en su entorno al enfrentar al alumno con todas sus circunstancias y concebir el acto educativo como un hecho holístico. 
Las áreas de estudio contemplan contenidos conceptuales (datos, conceptos y teorías que caracterizan a cada una de las disciplinas), contenidos procedimentales (acciones ordenadas que orientan la forma ) de construir o reconstruir el conocimiento, que comprenden métodos o; habilidades intelectuales aplicables a los campos del saber) y contenidos actitudinales (valores, normas y actitudes que incluyen aspectos valoratívos personales y sociales implicados en el saber dentro del hecho educativo). Estas tres categorías de contenidos incluidas en todas las áreas permitirán al docente planificar y poner en práctica actividades que favorezcan el desarrollo integral de los educandos. 
Esta propuesta de correlación de las áreas del saber conlleva a una concepción de evaluación centrada en el proceso, de carácter cuali-cuantitativa, presente desde el momento que se inicia el Proyecto Pedagógico de Aula (P.P.A.) a través de la evaluación explorativa, formativa y final (de proyecto, lapso, ciclo) utilizando como instrumentos los registros descriptivos, mapas conceptuales y pruebas, lo que permitirá realizar cambios oportunos en las actividades de aprendizaje. La evaluación será multidireccional, y centrada en procesos donde se evaluarán todos los elementos relaciones e influencias que permitan el mejoramiento continuo de quienes participan en el proceso de aprendizaje (docente, alumno, materia). De esta forma los autores involucrados (docentes, alumnos, familia y comunidad) participan en auto-evaluación, co-evaluación y hetero-evaluación con el objeto de lograr una educación de calidad.
Todos los cambios propuestos a nivel curricular que apuntan a una integración del conocimiento en sus dimensiones comunicativas, intelectuales, actitudinales y laborales, se producen a partir de la Interacción Comunicativa-Constructiva como criterio pedagógico.
Esta nueva forma de ver el hecho educativo, donde el docente promueve un ambiente de aprendizaje, de libertad compartida generadora de respeto por los significados personales que traen los alumnos: comprende que es sobre estos significados sobre los cuales el niño construirá nuevos conocimientos y que esta construcción dependerá de las características del contexto de la mediación del docente y de los alumnos más avanzados, así como de la acción investigativa que se ejerza sobre su proceso.
Los factores del ambiente asociados a la seguridad psicológica, libertad, independencia del funcionamiento cognoscitivo, aumentan el interés del alumno, lo hacen más creativo, generador de ideas novedosas e incrementará la producción al trabajar en parejas. Parnes y Noller (1972).
El docente, en su práctica pedagógica, valorará los beneficios que aporta su actuación al proceso de enseñanza y aprendizaje las oportunidades que tendrá el alumno para expresarse e interactuar con los compañeros y otros grupos de referencia y cómo este ambiente de aprendizaje acelerará su desarrollo moral y la construcción de ideales sólidas en el adolescente.
La construcción del saber es una relación de los acervos, experiencias, necesidades y subjetividad, que dará como producto una diversidad acompañada y guiada con una voluntad de construir conocimientos en una dirección autoestablecida o propuesta por otros (Esté). El docente creará los ambientes de aprendizaje, libertad compartida, respeto y compromiso para el desarrollo de esta interacción comunicativa- constructiva confirmándose de nuevo su rol protagónico en la puesta en práctica del currículo.
Partiendo de esta interacción comunicativa-constructiva la escuela promoverá la construcción de su propia identidad en interacción con la comunidad a la cual pertenece, a través de un diseño curricular preciso y flexible que permita recoger las características y necesidades de la comunidad y guíe la acción docente al promover la elaboración de proyectos pedagógicos de escuela y de aula, aspectos éstos contemplados dentro del Proyecto Nacional (Cárdenas, Odreman).
Las redes de escuelas, los proyectos pedagógicos de plantel y los proyectos de aula constítuyen la concreción de este Proyecto Educativo Nacional que permitirá dinamizar la vida de las escuelas al forrnular y evaluar permanentemente los proyectos propios y la adaptación a los proyectos propuestos por el Ministerio de Educación para constituirse en una escuela socializadora.
Se contemplará una educación para la dignidad, donde se considere al hombre como un sujeto capaz de aprender, crear, hacer y participar según sus condiciones culturales. De esta forma la construcción del saber se realizará en interacción, entendida como una negociación del individuo con los otros, con las cosas y consigo mismo al reelaborar y evaluar su propia construcción (Esté).
Todo lo expuesto anteriormente propone concebir en el acto educativo una relación educador-educando-familia dentro de un clima de respeto hacia los actores del proceso que reconoce y valora sus individualidades, concibe el proceso de aprendizaje como un acto globalizador y transdisciplinario, que considera los acervos que las familias y la comunidad (en la cual está inmersa) le ofrece. Esta relación promoverá una educación para la libertad, la responsabilidad y la autodisciplina, presentándose en cada contexto educativo unas condiciones y límites particulares que deben responder a las exigencias que la vida social cambiante demanda.


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